
ClearSpace 1, hacia un espacio exterior más sostenible
La propuesta tecnológica de ClearSpace 1 llevaba un tiempo en las pizarras de los ingenieros, pero este año por fin se ha firmado un acuerdo con la Agencia Espacial Europea. La misión tendrá lugar en el año 2025 y su objetivo consistirá en retirar un fragmento del cohete Vega lanzado en 2013. Se trata de una pieza voluminosa, de unos cien kilos y un tamaño similar al de muchos satélites en órbita, motivo por el que se ha seleccionado. El concepto es relativamente sencillo: se lanzará un vehículo con varios brazos mecánicos que abrazarán la pieza en órbita. Una vez capturada, se iniciará una maniobra de descenso con el que la nave y la pieza de chatarra se desintegrarán debido a la fricción de la atmósfera. Es decir, una misión “suicida”.
La ESA invertirá setenta millones de euros en el proyecto y pretende convertirlo en una nueva plataforma para la retirada de objetos de gran tamaño en la órbita baja de la Tierra. La preocupación es que los grandes satélites fuera de servicio puedan impactar con pequeños fragmentos que generen una verdadera de nube de chatarra. Estos fragmentos, a su vez, podrían impactar con otros satélites, lo que multiplicaría la basura espacial de forma imparable. Este fenómeno se conoce como efecto Kessler, en honor a Donald Kessler, un investigador que lo formuló por vez primera en 1972. Por suerte, ClearSpace 1 no es la única tecnología que se está probando para solucionar el problema.


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