
“En Alemania me dedicaba a dar asesoría de ciberseguridad, pero realmente no tenía una empresa, era mi propio empleado. Por eso quise ir a los Estados Unidos, la gente me dijo vas a fracasar y les dije ‘ya me verán’. Tenía una Visa de 30 días y la idea de que al ser de Alemania obtener dinero sería fácil. Terminé como un vagabundo y durmiendo en espacios de obras en construcción o dormitorios de gente de la universidad”, dice Leipold.
Con los conocimientos en seguridad e informática que Leipold tenía comenzó con un pequeña y muy básica idea de negocio: dar soporte técnico de todo tipo y a quién se lo ofrecería.
“Básicamente tocaba cientos de puertas por día y a quien me abriera les preguntaba: ‘Oiga, ¿necesita algún tipo de soporte para su computadora?’. En ese momento Leipold se dio cuenta de un problema y necesidad de mercado: la mayoría de la gente tenía muy poco cuidado por el resguardo de su información. Para mí llegó un momento definitivo en mi vida, cuando no tenía dinero ni para comida, ni dónde dormir. En el que decidí tomar una dirección: vendí el anillo que había heredado de mi abuelo, con la decisión y convicción de no volver jamás a esa forma de vida”, comparte.
Fue ahí cuando en conjunto con un amigo que conoció en Estados Unidos tuvo una idea
Crear y patentar lo que Leipold define como la primera mica de privacidad magnética del mercado. Un producto que, aunque simple, le significó la oportunidad de crear Stark durante 2017.
“Sin mucho conocimiento de marketing grabé un video para redes sociales y se hizo viral, cuando nos dimos cuenta expandimos las ventas a más de 20 países y en menos de un año alcanzamos casi un millón de dólares en venta”, recuerda.
Aunque las cifras de millones de dólares que factura hoy Leipold están muy por encima del dinero que contaba cuando dormía en el piso de obras en construcción, es una mínima parte del mercado global potencial donde compite la compañía. De acuerdo con un reporte de la consultora 360 Reports Research, el mercado global de Protectores de pantalla alcanzó un valor de mercado global de 2,322 millones de dólares en 2019 y se espera que para 2026, a medida que el consumo de electrónicos como tablets, smartphones y computadoras portátiles continúe su expansión alcance un valor potencial de más de 5,300 millones de dólares.


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