
Haier Washpass acaba de desembarcar en Italia y de su éxito allí depende que salte a otros países.
Que los fabricantes quieren convertir sus productos en servicios no es algo nuevo. Lo hemos visto en el cine, en la música y en el almacenamiento, pero sigue siendo algo extraño en otros sectores en los que el producto es tan físico y tangible como una lavadora. Contra todo pronóstico, Haier acaba de lanzar precisamente eso: un servicio doméstico de lavandería por suscripción.
Lo llamo “servicio doméstico de lavandería por suscripción” porque es el nombre más descriptivo que se me ocurre, pero no hay una denominación oficial. No me extrañaría que alguien acabe llamándolo LAAS (Laundry as a Service). Haier lo llama Washpass, y ya os contamos brevemente sobre él en nuestro especial de electrodomésticos de IFA.
Washpass gira alrededor de un modelo de lavadora de Haier en cuya parte frontal hay un compartimento con una serie de depósitos de detergente intercambiables, un poco como si fueran cartuchos de tinta gigantes.

La cosa es que no son detergentes normales, sino que están “deconstruidos” en cuatro ingredientes más básicos que permiten un funcionamiento más óptimo al sistema dosificador. Es la lavadora la que elige el ciclo de lavado para cada colada y ajusta la dosis de cada componente en consonancia. Haier asegura que este sistema utiliza mucho menos detergente que el que usamos normalmente en las lavadoras convencionales y su rendimiento es un 70% más eficiente, tanto desde el punto de vista de consumo de agua como del de cuidado de las prendas, sobre todo las delicadas.
¿Tiene sentido un servicio de suscripción al detergente de tu propia lavadora?
Es difícil decirlo. Suscripciones más aberrantes se han visto. Para los mortales que miramos con lupa el presupuesto, el ahorro en detergente y agua respecto a las lavadoras convencionales es el dato definitivo, pero sospecho que no somos su público.


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