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Europa se mueve contra las redes sociales: cada vez más países buscan alejarlas de los menores

redes sociales

Lo que hace apenas unos años parecía impensable hoy empieza a tomar forma como una política continental. Más de una decena de países europeos trabajan activamente para limitar o prohibir el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales, siguiendo el precedente marcado por Australia.

El debate ya no gira en torno a si las plataformas son dañinas, sino hasta qué punto los Estados deben intervenir para proteger a los menores en un entorno digital que muchos describen como un “lejano oeste”.

Un efecto dominó que recorre Europa

La iniciativa más reciente llegó desde la República Checa. El primer ministro Andrej Babiš afirmó que los especialistas con los que ha hablado coinciden en que las redes sociales resultan “terriblemente perjudiciales para los chicos”. Según explicó el viceprimer ministro Karel Havlíček en una entrevista con CNN Prima News, el gobierno checo evalúa seriamente aprobar una prohibición este mismo año.

España también dio un paso decisivo. Durante un evento en Dubái, el presidente Pedro Sánchez anunció que su gobierno planea prohibir las redes sociales a menores de 16 años, con el objetivo de protegerlos de lo que describió como el “lejano oeste digital”. Además, confirmó que España se sumó a una alianza con otros países europeos para impulsar regulaciones conjuntas en el ámbito digital.

Francia, Alemania y el norte de Europa se suman

El movimiento no se detiene ahí. En Francia, la Asamblea Nacional ya aprobó una prohibición para menores de 15 años, y el proyecto ahora deberá ser debatido en el Senado.

En Alemania, el ministro digital Karsten Wildberger declaró que ve “mucho mérito” en una prohibición de este tipo y que la considera “más que justificada”.

Por su parte, Austria estudia una restricción para menores de 14 años que podría entrar en vigor antes del próximo ciclo escolar. Irlanda trabaja en un sistema de prohibición progresiva hasta los 16 años, mientras que Polonia avanza con una medida similar para menores de 15.

También Portugal debate una propuesta que permitiría el acceso solo con consentimiento parental, y en el Reino Unido, la Cámara de los Lores respaldó recientemente una prohibición para menores de 16 años. Noruega y Dinamarca trabajan en proyectos que podrían entrar en vigor este mismo año.

La Unión Europea observa un posible marco común

Ante la magnitud del fenómeno, la Unión Europea analiza si una prohibición de este tipo podría tener impacto en los 27 países del bloque. Incluso el gobierno de Países Bajos expresó públicamente su apoyo a la idea.

El contexto es claro: Europa empieza a ver la regulación digital infantil como un problema colectivo, no como una decisión aislada de cada Estado.

Australia: el modelo que lo cambió todo

El detonante de esta ola regulatoria fue la decisión de Australia, que desde mediados de diciembre prohibió el uso de redes sociales a menores de 16 años. La medida abarca plataformas como TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Snapchat, YouTube, Reddit, Kick y Twitch.

Uno de los principales fundamentos de la ley fue el libro La generación ansiosa, del psicólogo social Jonathan Haidt, que sostiene que la exposición masiva a redes sociales durante etapas críticas del desarrollo ha modificado profundamente el “cableado” cerebral de quienes nacieron después de 1995.

Qué dice la ciencia sobre el impacto en los menores

Numerosos estudios vinculan el uso intensivo de redes sociales en niños y adolescentes con mayores niveles de ansiedad, depresión, soledad, problemas de atención, trastornos de la imagen corporal y mala calidad del sueño. A esto se suman las preocupaciones por el ciberacoso y la exposición a contenidos nocivos.

La Academia Estadounidense de Pediatría publicó recientemente un informe que relaciona el uso prolongado de medios digitales con retrasos en el desarrollo del lenguaje, problemas de regulación emocional, deterioro cognitivo e incluso un mayor riesgo de diabetes tipo 2. El organismo pidió limitar funciones como el autoplay, los perfiles públicos y los sistemas de recomendación algorítmica.

La reacción de las grandes tecnológicas

Las empresas tecnológicas estadounidenses no recibieron bien esta tendencia. Meta, propietaria de Instagram y Facebook, presionó a las autoridades australianas para que revisaran la prohibición. Paradójicamente, la compañía también anunció planes para hacer sus feeds más adictivos mediante sistemas de recomendación impulsados por grandes modelos de lenguaje.

Tras el anuncio de Pedro Sánchez, que también planteó responsabilizar legalmente a las plataformas por contenido ilegal, discursos de odio y manipulación algorítmica, Elon Musk respondió desde X calificando al presidente español como “un totalitario fascista y tirano”.

Un choque global en puerta

Mientras Europa avanza hacia regulaciones más duras, las grandes tecnológicas enfrentan un escenario incierto. La postura de Donald Trump, quien ha descrito la regulación digital como “extorsión”, añade tensión a un conflicto donde se cruzan intereses económicos, protección infantil y soberanía tecnológica.

Lo que parece claro es que la era del acceso irrestricto de los menores a las redes sociales está llegando a su fin. Europa ya no debate si debe intervenir, sino cómo y cuándo hacerlo.

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