Dominio Libre
Programas y Software Smartphones Talks

¿Google Maps nos miente cada vez que lo usamos? Aparentemente sí, y no es el único que lo hace

maps

Cada vez que abres Google Maps estás viendo una versión del mundo que no es del todo real. No es un error ni una conspiración: es el resultado de una decisión tomada hace más de 450 años que sigue condicionando cómo entendemos el planeta

Abrimos Google Maps para orientarnos, buscar una dirección o calcular una ruta, y damos por hecho que lo que vemos es una representación fiel del mundo. Pero no lo es. De hecho, ningún mapa plano puede serlo. Cada vez que miramos un mapa, estamos aceptando una pequeña mentira visual que se arrastra desde el siglo XVI.

Una idea de 1569 que sigue gobernando Internet

En 1569, el cartógrafo flamenco Gerard Kremer —más conocido como Mercator— ideó una proyección revolucionaria para su época. Su mapa permitía a los navegantes trazar rutas rectas siguiendo una brújula, algo crucial para la exploración marítima. En términos prácticos, fue un éxito absoluto.

Lo que nadie podía prever entonces es que, casi cinco siglos después, esa misma proyección sería la base visual de herramientas digitales como Google Maps, Google Earth o incluso muchos atlas escolares.

El problema es que Mercator no fue diseñada para representar el mundo de forma equilibrada, sino para navegar. Y esa diferencia lo cambia todo.

Por qué los mapas “engañan” (aunque no quieran)

La Tierra es una esfera —o algo muy parecido— y una pantalla es plana. Pasar de tres dimensiones a dos implica elegir qué se sacrifica. En el caso de la proyección Mercator, lo que se conserva son las formas y los ángulos, pero a costa de distorsionar gravemente los tamaños.

El resultado es un mundo en el que Europa y Norteamérica aparecen desproporcionadamente grandes, mientras que África o Sudamérica parecen mucho más pequeñas de lo que realmente son. Groenlandia, por ejemplo, se ve casi del tamaño de África, cuando en realidad África es unas 14 veces mayor.

No es un fallo técnico: es una consecuencia matemática inevitable.

No existe el mapa perfecto

Aquí está la clave que suele olvidarse: no hay una proyección correcta. Todas mienten de una forma u otra.

Algunas respetan las áreas reales, pero deforman las formas. Otras mantienen las distancias, pero alteran las direcciones. Mercator eligió priorizar la navegación y por eso ha sobrevivido tanto tiempo.

Existen alternativas modernas, como la proyección Equal Earth, que intenta mostrar el tamaño real de los continentes de forma más justa. A cambio, las formas resultan más “extrañas” y menos familiares para el ojo acostumbrado a Mercator.

Y ese es el dilema: preferimos mapas que “se vean bien” antes que mapas que sean más fieles.

Por qué Google sigue usando Mercator

Google no usa Mercator por casualidad. Es una proyección extremadamente práctica para hacer zoom, desplazarse sin saltos y mantener la orientación visual. Además, su público principal se encuentra en el hemisferio norte, donde las distorsiones resultan menos evidentes… y menos incómodas.

Cambiar de proyección implicaría romper décadas de costumbre visual. Y eso, en productos de uso masivo, es un riesgo enorme.

Por eso, aunque existan campañas como Correct the Map que reclaman representaciones más equitativas del planeta, Mercator sigue reinando en nuestras pantallas.

Google Maps no te engaña porque quiera hacerlo, sino porque no puede hacer otra cosa. Cada mapa es una interpretación, una decisión política, cultural y matemática al mismo tiempo.

La próxima vez que mires el mundo desde tu móvil, conviene recordar esto: no estás viendo la Tierra tal como es, sino tal como hemos decidido dibujarla. Y esa decisión dice mucho más de nosotros que del propio planeta.

Descubre más desde Dominio Libre

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo